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Cucarachas… ¡Ni locos!

¿Cómo te imaginás un mundo sin adultos? ¿Y sin niños?
¿Por qué obligar a los niños a hacer lo que no quieren hacer?
¿Por qué nos sentimos responsables de los niños? ¿Por qué no nos sentimos responsables de los adultos?
¿Cómo puede entender un niño que le hizo mal a la sociedad?
¿Cómo le hablás a un niño que mató?
¿Los niños tienen miedo?

“Cucarachas, ni locos” es el trabajo final de la materia Sujetos de la Educación I: infancias y adolescencias de la carrera de PyES en el ISTLyR.
A través de esta ¿experiencia colectiva? queremos compartir con otros lo vivido durante la cursada. En esta materia, no solo se busca construir conocimientos, sino también pensarnos a nosotros mismos: qué nociones de infancia y juventud sostenemos, deconstruir y reconstruir esas ideas colectivamente a la vez que ponemos de manifiesto lo que nos pasa a la hora de querer “construir un colectivo”. Abrir e intentar un encuentro entre nosotros que nos permita relacionarnos de otro modo; ser capaces de contar nuestra propia historia resulta nuestra forma de hacer política en un espacio educativo.

Aca la propuesta completa Cucarachas_ni_locos_en_Santiago[1]

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Niños y Jovenes

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Copien el link y escuchan el rotativo!!!!

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Momento de chicos

Y acá el audio de las voces de los chicos que editó Fede:

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Bardo

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Letra y Música: Lanzallamas

El Guacho Pistola y la banda
de sobrevivientes del naufragio
de la crisis reciente,
entran al supermercado
y en la vidriera de los plasmas
ven televisados sus propios fantasmas.

En un programa de tv por cable
un boy scout acicalado
ofrece “salidas rentables”
para acabar con este ejército inestable
de malandras desocupados

Viven al acecho, de encierros a entierros
se mueven en jaurías, depredan, como perros
Una sub especie de mutantes”
y entra el spot de la cerveza espumante

¡Los avisos!

Los pibes juegan sin planes
entran para ver qué sale.
no son los “jóvenes promesa”
en el cuerpo tinta y cerveza

Al calor de la luz de fogatas
queman nevados le dan a la lata.
Viven en vagones descarrilados
huyendo de algo pesado
que está en su pasado

Tenemos para ellos, señor televidente
un selecto menú de opciones.
Doble click, y siguiendo las instrucciones
estará decidiendo, porque “esto” es democracia,
¿Si está bastante de acuerdo,
o muy de acuerdo
con el modo de acabar con esta desgracia?:

¿los matamos en la calle,
en el hospital o
lo hacemos en prisión?

Matarlos de inmediato,,sería muy barato
matarlos lentamente, muy aleccionador:
recluírlos en Usuahia,
entre muñecos de cera
subvertir su psique/
restituirlos a una vida verdadera
¿cortarles la mano con la que robaban?
¿alimentarlos con mierda?

Cegarlos
por fin acobardarlos,
hacerlos adictos a la delincuencia,
elevar al infinito las penas
de la reincidencia

“¡Eso no los amedrentaría!”
un espectador solitario vocifera
¡los mataría a sangre fría!
y bajo el nick de “Vengador Anónimo”
descarta la muerte lenta
y opta por una mucho más virulenta.

(¿Qué es el talento? ¡Tilinguería!
¡El Guacho Pistola sueña con artillería!)

De la nada zarpan
de nada se zarpan
sin previo alegato
te zarpan la vida
en el arrebato

La Virgen de la Sonrisa,
la que lo protege.
Es una niña muerta de frío
en una ranchada de Retiro.

Catorce heridas con él no han podido.
El Guacho aparece tres días después
agitando el revólver, buscando la banda,
pensando en volver

Las viejas se postran de verlo
¡Guachito te dábamos por muerto!,
¡Saquen el santito, esto es un milagro!
“¿Será que soy un cristo, o que soy un diablo?
¿hasta la muerte me huye que otra vez me pasó de largo?

Y los villeritos mirando, mamando su mala leche,
lo toman de la mano, alucinan con su celular robado.
El Guacho les habla de adversidades desgracias y atrocidades
Mentiras. ¡Todas son mentiras! ¡hasta las verdades!
Les habla del guacho que ve por tv,
haciendo hincapié en el clishé del caso perdido,
antes que amado prefiere ser temido.

Por eso en su puño cerrado
las marcas indican
el número de vidas
que se ha cobrado.
Así crece el odio de un público ensañado
y le devuelve a la sociedad
todito lo que la sociedad le ha enseñado

¡Tin tan!
Hoy el Banco perdonará a sus deudores, porque es Navidad.

(sonrisas/aplausos)

Si pasan la prueba de San Cayetano
se alzan con la “Bolsa Bendita”
y un jurado integrado por gente erudita
elegirá el beneficiario:

La Presidenta de la Liga de Amas de Casa
(que aún no llega),
el americano más famoso
(que moquea),
Sálvesequienpueda
(que hace como si nada),
Los Reyes del Sablazo
( no dejan de hacerse paja),

La Niña Bonita
(preocupada porque la cola se le vea)
El Mandamás
(que maneja la droga allí afuera)
Siameses Sin Cabeza se muestran sin modestia
(¡condensan el fenómeno sagrado del hombre y la bestia!)

Entre todos eligen y el público descarta
con llamadas telefónicas/ votan miseria a la carta.
En el podio triunfal una historia truculenta
y al ganador se le liquida la cuenta.
Señores, a fijar muy bien la pretensión,
para ello es condición que el daño ocasionado
produzca mortificación en el seleccionado.

( rostros consternados)

Pero el Guacho irrumpe en el Banco
y en el sobresalto, aprieta play y
(cum-bia-e-lec-tró-ni-ca):

“¡esto es un asalto!“

Todo quietos y tres tiros disparatados
indican que deben permanecer callados
en la tribuna uno lleva la remera con su cara
a ese por boludo es al primero que se carga.

El Guacho Pistola los deja sin aliento
despierta las pasiones y el resentimiento
así se abre paso y logra que lo vean
nadie lo miraba cuando pedía moneda

Su rostro achinado, de chino argentino,
un cocktail de razas oprimidas,
de clases desvalidas, de sangre derramada
de cultura extinguida.

El Guacho dispara a una lata de cerveza
de las del spot del uniformado
y siguiendo el trayecto, el líquido rojizo,
traza una línea fluctuante en el piso
que sacude un recuerdo huidizo
de otro río formado por sangre bien espesa.

De tarde en tarde en la costa,
eran arrojados al río
por la yuta, que de pura diversión
hacía tirar a los pibitos
en ese pozo de infección.
A nado hasta la orilla
con la mierda hasta el cuello,
un niño se muere y nadie llora
excepto, ¡claro!, el Guacho Pistola

Y ve aquel río y el río de sangre
bajo el cuerpo de su hermano herido

“Su hermano”, ¿quién sabe?
y “la madre” ¿quién sabe?
¿La madre? Ni la madre sabe.
Madre han tenido porque
de algún agujero han salido.
El padre es dudoso, como todo padre
aquí nadie con su apellido
va a venir a hacer alarde.

Y a quien le importa la sangre
de alguien que no es su sangre.
Y a quién le importa el guacho
en medio de este desmadre.

un rati de civil
la puta que te remil
parió rati culeado
le estampó al guacho
catorce disparos
en el pecho pequeño
de niño de pecho
palomita negra que te has volado.

Y grávido de violencia
el jurado del concurso
calcula las acrecencias
que dejará este logrado recurso:
en primer plano la violencia,
detrás de la violencia el drama
y entre tanda y tanda, la frivolidad
fama asegurada.

(Y dice el coro):
Colorín colorado
El cuento se ha terminado
El Guacho Pistola apresado
Espera para ser juzgado.

Yo no justifico, no explico, no entiendo
sólo les hago el cuento :
“Una sociedad y su funcionamiento”
No creo en el voto o en que juzguen ustedes
si debemos liberar o encerrar
a los guachos entre cuatro paredes
Yo sólo pregunto. No busco respuestas
No tengo soluciones. No doblo las apuestas
Si yo fuera ustedes, no me escucharía
¡Quedarme con la duda a mí me mataría!

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